Borja: «Queremos convertir a los jóvenes en líderes positivos»

Decidida e infatigable, Belén Borja (Santander, 1975) llegó a Tarragona hace dieciocho años procedente de Cantabria. Ahora es una de las dos dinamizadoras del proyecto Vitamina en Tarragona.

Decidida e infatigable, Belén Borja (Santander, 1975) llegó a Tarragona hace dieciocho años procedente de Cantabria. Ahora es una de las dos dinamizadoras del proyecto Vitamina en Tarragona.

¿Como llegó al proyecto Vitamina?

Desde la Asociación Gitana de Tarragona se buscaban dos mujeres gitanas algo preparadas académicamente para hacer este proyecto, y animar a los chicos que estudien. Yo tengo dos cursos de celador de hospital y la ESO, y el proyecto me gustó mucho.

¿Qué aporta este proyecto a los jóvenes?

Los aporta que vean ejemplos: que no tengan sólo el de los padres que no tienen ningún estudio. Hacerles ver otra forma de vida, incluso de su misma etnia.

¿Còmo ha sido la formación que ha recibido?

Hemos aprendido muchas cosas. Todos los juegos y dinámicas son psicológicos, para hacer ver a los niños que tienen valor, que pueden ser líderes en su barrio, en la escuela, en casa … Que no destaquen por ser los malos, sino por las buenas notas, por el saber estar, y que pueden ser un líder de influencia, pero positiva.

¿Le dio miedo al principio el reto?

Sí, pero yo soy muy valiente y tenía claro que haría este programa sí o sí. Prefiero equivocarme para hacerlo mal, que no hacerlo. Tenía miedos, sobre todo de cómo nos iban a acoger a los niños, porque tenemos nuestras diferencias.

Buscan chicos que puedan tener capacidad de liderazgo. ¿Esto cómo se nota?

Cuando hacemos los juegos y hacemos una dinámica, se ve claramente. Se ve que tiene un carácter y una iniciativa que otros no tienen. Y esto lo podemos potenciar, ya que estos niños arrastran a muchos otros y si los enfocamos en algo positivo, ya es espectacular.

¿Costó arrancar con los grupos?

Hasta que nos conocieron, sí. Una vez tuvimos la primera clase, nos dimos cuenta de que era más fácil de lo que pensábamos. Lo difícil era que entendieran que somos gitanas y que somos formadoras de formadores. Esto es lo que más les ha gustado, porque se sienten identificados con nosotros. Se sienten también más protegidos, por cosas como ir a campamentos, sobre todo las chicas.

¿Cuáles son los primeros valores que se tratan?

Conocerse uno mismo, el potencial que tienes, y potenciar una alimentación equilibrada, así como buenos hábitos de higiene. Pero todo desde una perspectiva psicológica: hacemos juegos que de entrada no entienden el porqué, pero que una vez acabados nos hacen reflexionar.

¿Cómo los afecta a los prejuicios sociales sobre los gitanos a estos jóvenes?

Muchísimo. Sufren muchísimo racismo y bullying, según nos cuentan.

¿Esto les frena?

Muy, muchísimo. Es frustrante que un profesor te diga que como mucho llegarás al mercadillo. Seguro que no todos pueden terminar una carrera, pero ponerles una etiqueta los frena mucho. Nosotros los ponemos ejemplos de gitanos que están en la universidad, que tienen carrera, que están a partidos políticos… Ejemplos de gente real. Querían que nosotros mismos fuéramos unos modelos distintos de los que ven en casa, donde la gente no tuvo menudo la oportunidad de estudiar.

A los grupos también hay algunos niños hijos de inmigrantes. ¿Cómo se integran? Encuentran puntos de conexión?

Sí, porque ellos también sufren bullying, rechazo … y se sienten identificados. Se integran bien porque vienen de la mano de amigos.

¿Hay un nivel de abandono de los estudios muy elevado aún entre los gitanos?

Sí, es muy elevado. En secundaria es en principio el momento crítico, pero también hay mucho abandono a partir de sexto de primaria. Por eso estamos estudiando poder empezar el proyecto desde entonces, y acompañarlos durante toda la ESO. Y una vez en Bachillerato o haciendo un grado no se acaba, el contacto continúa y pueden tener la misma conexión con nosotros.

En las dinámicas trabaja aspectos como marcarse objetivos o planificarse. ¿Les cuesta?

No, porque las pedimos a corto plazo, y sobre todo son cosas como terminar la ESO o del estilo. Ellos mismos se dan cuenta que lo pueden cambiar, tener mejores notas estudiante.

¿Y se atreven a soñar más allá?

Sí. Hay otros que tienen sueños a largo plazo: ser fisioterapeuta, cirujana, actriz, futbolista … Los hay que se marcan objetivos ambiciosos, y siempre les digo que serán lo que ellos se esfuercen. No hay límites.

¿Y interponiendo menudo en el camino de estos sueños?

En un 80% influye que la sociedad te lo pone más difícil. Y también porque falta información sobre becas y ayudas para la universidad. Tenemos, por ejemplo, un chico que me comentaba que quería ser psicólogo, pero que no tenía sentido esforzarse si sus padres no tenían dinero para pagarle la universidad. Yo le informé de las becas que existían, que no se preocupara por eso, ¡y se le abrieron los ojos! Desde que hemos empezado el Vitamina, este niño está cambiando las notas y el comportamiento, ¡y eso para mí es mucho!

¿Esta generación son los que pueden hacer cambios reales en el pueblo gitano y en cómo le percibe?

Sí, porque ya empiezan a haber cambios, en lugares como Barcelona. Y aquí tenemos unos cuantos también que ya están en la universidad, aunque algunos prefieren no decir que son gitanos, por miedo a los prejuicios.

¿Qué ha aprendido usted en estos meses de Vitamina?

Como persona, he aprendido a valorar aún más a mis hijos. Y creer. Creer en los nuevos que se están levantando y poner mi pequeño grano de arena para que lo logren. Con ganas de que crezca el proyecto, que haya más formadoras para poder abrir más grupos. Me gustaría muchísimo que se pudiera hacer más grande.

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